Recomendaciones  

Síntesis de la Recomendación general 01
FECHA DE EMISIÓN
2008-10-14

AUTORIDAD RESPONSABLE
Secretaría de Seguridad Pública del Estado

QUEJOSA(O) ó QUEJOSAS(OS)
Se inició de oficio.

AGRAVIADA(A) ó AGRAVIADAS(OS)
Internos en los diversos centros de Reclusión e internamiento del Estado de Oaxaca.

EXPEDIENTE


MOTIVO DE LA QUEJA
Violaciones reiteradas y sistemáticas a los derechos humanos de los reclusos o internos que garantizan una estancia digna y segura en prisión; que garantizan su integridad física y moral; que garantizan el desarrollo de actividades productivas y educativas; que garantizan la vinculación social del interno; relacionados con el mantenimiento del orden y la aplicación de medidas; relacionados con la situación jurídica de los internos; y de grupos especiales de instituciones penitenciarias (adultos mayores, personas que viven con VIH o SIDA, adictos a drogas, personas con capacidades diferentes, enfermos mentales e indígenas).

HECHOS
Antecedentes:

Desde el año mil novecientos noventa y tres a la fecha, esta Comisión ha emitido trece Recomendaciones relacionadas con el funcionamiento y las condiciones de diversos centros penitenciarios en el Estado, destacando entre los temas abordados, la separación entre procesados y sentenciados, que los locales destinados al alojamiento de los internos reúnan las condiciones mínimas de espacio, ventilación, iluminación e higiene, que desaparezca la mesa directiva de internos que constituye una forma de autogobierno dentro de los penales, que se proporcione una adecuada atención médica y se provea a los centros de internamiento de los medicamentos necesarios, que las infracciones se apliquen conforme lo dispone el Reglamento aplicable, que se capacite al personal de custodia y se incremente su número, que se destine un local exclusivo para la visita íntima, que se evite la introducción y consumo de drogas dentro del penal, que se integre el consejo técnico interdisciplinario y se promuevan actividades culturales y deportivas dentro de los planteles como parte de la readaptación social.

De las referidas Recomendaciones se desprenden violaciones sistemáticas a los derechos humanos en perjuicio de este grupo vulnerable de población, según fue documentado en cada uno de los expedientes dentro de los que se emitieron las citadas resoluciones a fin de salvaguardar y restituir las garantías fundamentales de ese sector de la población; sin embargo, como se verá más adelante, dichos actos violatorios aún persisten, por lo que es menester hacer nuevamente un pronunciamiento al respecto por parte de esta Comisión.

Hechos:


Con motivo de la aplicación del programa permanente de supervisión penitenciaria, de conformidad con lo dispuesto por los artículos 7° fracción X y 26 fracción IV de la Ley de la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos del Estado Libre y Soberano de Oaxaca, se formó el expediente número CDDH/1132/(01)/OAX/2008, y se comisionó a personal de este Organismo a fin de que se constituyera en los Reclusorios Regionales de Cosolapa, Pochutla, Santo Domingo Tehuantepec, Matías Romero, Juchitán de Zaragoza, San Juan Bautista Cuicatlán, Villa de Etla, Huajuapan de León, Tanivet, Tlacolula, Miahuatlán de Porfirio Díaz, Penitenciaría Central del Estado, Tlaxiaco, Nochixtlán, Sola de Vega, San Pedro y San Pablo Teposcolula, Santiago Jamiltepec, Santa Catarina Juquila, Juxtlahuaca, y Putla de Guerrero, Oaxaca, y durante los meses de abril, junio, agosto y septiembre del presente año, documentándose diversas violaciones a los derechos humanos de los reclusos o internos, atribuidas a servidores públicos de la Secretaría de Seguridad Pública.


VALORACIÓN
Del análisis de los antecedentes y las evidencias descritas, valoradas de acuerdo a los principios de la lógica, la experiencia y el derecho, en términos del artículo 45 de la Ley de la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos, se desprenden hechos que, además de constituir por sí mismos irregularidades al contravenir lo dispuesto en las normas reguladoras de la organización y funcionamiento de los centros penitenciarios estatales, también implican una violación sistemática y reiterada de los derechos fundamentales de las personas privadas de su libertad en los diversos centros de reclusión del Estado de Oaxaca, como se advierte de las diversas Recomendaciones que este Organismo Protector de los Derechos Humanos ha emitido con anterioridad. En efecto, durante las visitas efectuadas por personal de este Organismo a dichos Centros de Readaptación Social durante el presente año, se documentaron diversas irregularidades que vulneran los derechos humanos de los reclusos, y que se detallan a continuación:

1.- DERECHOS HUMANOS QUE GARANTIZAN UNA ESTANCIA DIGNA Y SEGURA EN PRISIÓN.

a).- ATENCIÓN INTEGRAL (MÉDICA, PSICOLÓGICA, PSIQUIÁTRICA Y TRABAJO SOCIAL)
Por lo que hace a la atención integral que debe darse a los internos, y que comprende los aspectos médico, psicológico, psiquiátrico y trabajo social, debe decirse que la mayoría de los penales visitados tiene por lo menos una persona encargada del área de trabajo social, aunque no siempre se trata de personal con estudios especializados en la materia; aunado a que, dicho servicio es irregular, entre otros aspectos, porque no se encuentran debidamente integrados los expedientes administrativos que al efecto se llevan, no se efectúan visitas periódicas a la familia de los internos, ni se organizan actividades de orientación familiar o se vigila que se instruyan los hijos; ni mucho menos se procura la capacitación del cónyuge para el trabajo y las obligaciones domésticas como lo dispone el artículo 83 de la Ley de Sanciones Privativas y Medidas Restrictivas de Libertad para el Estado de Oaxaca.

El área de Trabajo Social representa una parte sensible de la función penitenciaria, pero también es parte activa en el tratamiento de reinserción social de quienes se hallan en prisión por lo que es preocupante que en los Penales de Oaxaca se carezca del suficiente personal en esta disciplina, lo cual genera que los objetivos planteados con la imposición de la pena privativa de libertad, pierdan su esencia.

Tocante al área médica, normalmente se cuenta con un doctor, sin embargo, en la mayoría de los reclusorios sólo se da atención en horario de oficina, quedando descubierto el turno nocturno y los fines de semana.

Argumentando al respecto el personal administrativo que el médico siempre está disponible para el caso de que haya una emergencia, lo cual no se pudo corroborar.

Como ejemplo de lo anterior podemos citar al Reclusorio de Cosolapa, en donde, durante las dos visitas realizadas al mismo, en diferentes fechas, no se encontraba el médico adscrito; explicando el Director del recinto, que el facultativo asiste en promedio dos horas al día, pero que siempre acude a cuantos llamados le hacen y que atiende las emergencias cuando el caso lo requiere; manifestando también que dicho médico además presta sus servicios al Municipio del lugar, da clases en una escuela y tiene su consultorio particular.

Aunado a lo anterior, es preciso mencionar que los medicamentos que se tienen en los centros de reclusión no son suficientes para cubrir las necesidades de los internos, pues sólo se pudieron observar algunos que componen el cuadro básico, y en muy poca cantidad, así como unas cuantas cajas de medicamento controlado para los reclusos que padecen algún trastorno mental; incluso pudo constatarse que en el caso del Reclusorio Regional de San Pedro Pochutla, Oaxaca, algunos de los medicamentos existentes habían caducado; situación que resulta preocupante puesto que con ello se vulnera el derecho a la salud de los reclusos, ya que no se pueden atender debidamente las emergencias que se presenten.

Por otro lado, no todos los reclusorios cuentan con un espacio adecuado para ésta área, encontrándose los consultorios en lugares improvisados y carentes de las condiciones adecuadas para esa finalidad. Asimismo, el horario de consulta es irregular, en algunos casos el médico asiste al Penal solamente dos horas, o bien de manera alterna, es decir, un tiempo por la mañana y otro por la tarde; aunque, según se dijo, están disponibles para cualquier llamado.

Lo anterior trae como consecuencia que no se cumpla cabalmente con lo dispuesto en los artículos 28 al 32 de la Ley de Ejecución de Sanciones Privativas y Medidas Restrictivas de Libertad para el Estado de Oaxaca, mismos que disponen que cada establecimiento deberá contar con servicio médico adecuado a las necesidades de los internos, el cual deberá ocuparse también del estudio, tratamiento y control de los reclusos, lo que implica la observación, tratamiento médico quirúrgico, estudio psicológico y psiquiátrico, tratamiento dental, higiene y medicina preventiva; lo que no ocurre en ninguno de los centros visitados.

Referente al área psicológica, se tiene que muy pocos Reclusorios cuentan con Psicólogo, quienes por lo general se limitan a dar consultas a los internos que recurren a ellos, sin que se efectúen estudios serios de personalidad en términos de los artículos 59, 64 y 65 de la Ley en cita, ni se lleva un seguimiento puntual en relación al tratamiento de cada interno.

Por lo que hace a la atención psiquiátrica, se documentó durante las visitas realizadas, según lo manifestaron servidores públicos de distintos Reclusorios, que solamente existe un psiquiatra adscrito a la Dirección de Prevención y Readaptación Social, que recorre todos los centros de reclusión del Estado a fin de atender a los internos que padecen alguna enfermedad mental, a los cuales, únicamente se les ministran medicamentos a fin de mantenerlos estables, sin que se atienda integralmente su padecimiento a fin de lograr alguna mejoría.

Así pues, tocante a las áreas psicológica y psiquiátrica, debe decirse que éstas disciplinas son indispensables en cada Reclusorio, puesto que además deben considerarse los estragos que genera el distanciamiento de la familia, la desintegración de la misma, la duración de los procesos, la difícil aceptación de las resoluciones judiciales, la consiguiente afectación del estado anímico de los reclusos y la depresión que eso genera, cuestiones que inciden en el fin que persigue el sistema penitenciario, y que deben ser atendidas a la brevedad posible por las autoridades competentes.

De todo lo esgrimido en el presente capítulo, se advierte claramente que además de la Legislación ya mencionada, se contraviene lo estipulado en el párrafo tercero del artículo 4° de la Constitución Federal.

Así también se deja de observar lo dispuesto en Instrumentos Internacionales sobre la materia, que si bien no son de aplicación obligatoria en nuestro país, sí constituyen una guía de cómo se debe tratar a las personas en reclusión, y por ser documentos enunciativos de principios éticos fundamentales reconocidos universalmente, son imperativos morales para el Estado Mexicano, y por consiguiente, para nuestra Entidad Federativa. Tal es el caso del Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión, en su Principio 24.

b).- CONDICIONES MATERIALES E HIGIENE EN LOS MÓDULOS (DORMITORIOS).
En este rubro, no hay uniformidad en cuanto a las condiciones en que se encuentran los centros penitenciarios, pues existen instalaciones amplias, bien ventiladas e iluminadas y construidas ex profeso como los Reclusorios regionales de Tanivet, Tlacolula, y Miahuatlán de Porfirio Díaz, Oaxaca, que están en buen estado, a pesar de no ser adecuado el mantenimiento, y que no se encuentran sobrepobladas. Encontrándose en el extremo opuesto los Reclusorios Regionales de Nochixtlán, Teposcolula, Tlaxiaco, Sola de Vega y Huajuapan de León, Oaxaca, que son inmuebles que fueron construidos originalmente para un uso distinto al que actualmente están destinados, y que por lo tanto, no garantizan una estancia digna a sus ocupantes.

Lo anterior se afirma en base a las probanzas recabadas durante las visitas de supervisión penitenciaria efectuadas en el presente año, de cuyas documentales levantadas al efecto, se advierte que en estos últimos Reclusorios, todas sus áreas fueron improvisadas, entre otras, como dormitorios, talleres, aduana u oficinas administrativas.

Por ende, también las instalaciones eléctricas, hidrosanitarias, baños y regaderas son adaptados, y ello, aunado al hecho de que el mantenimiento que se les da es casi nulo, tiene como consecuencia que actualmente las instalaciones eléctricas se encuentren con los cables desprendidos y expuestos, y que la instalación hidráulica no funcione correctamente, siendo esta situación muy similar en todos éstos reclusorios.

Mención especial merece el Reclusorio Regional de Tehuantepec, Oaxaca; mismo que cuenta con dos edificios construidos específicamente para ese fin, que tienen por lo tanto una ventilación e iluminación natural adecuadas y una instalación eléctrica en regular estado, pero las lozas presentan filtraciones que generan sarro y humedad en algunas celdas.
También cabe resaltar la situación del Reclusorio Regional de Cosolapa, donde se aprecia un abandono sistemático, pues sus paredes requieren de pintura, sus instalaciones eléctricas se encuentran en mal estado, los conductos y gabinetes se encuentran desprendidos y colgando del techo; por lo que existe el riesgo de alguna sobrecarga o corto circuito que pudiera provocar un incendio de lamentables consecuencias debido a la improvisación de las conexiones que los propios internos han hecho para proveerse de energía eléctrica, sobre todo considerando que en las celdas existen diversas prendas y materiales de fácil combustión.
También en ese penal pudo advertirse que como consecuencia del mal funcionamiento del sistema hidrosanitario, los internos tienen que almacenar agua en diversos recipientes, pues los tanques de los sanitarios que se supervisaron no funcionan y otros ni siquiera cuentan con dicho depósito. Otro hecho relevante lo constituye la utilización de pedazos de manguera conectados a la red de distribución de agua, las cuales son utilizadas como llaves, que por las goteras que presentan, se genera un desperdicio del vital líquido, además de humedad, que ha deteriorado las paredes y puertas de los baños, y que eventualmente tal circunstancia aunada a la falta de higiene que se advirtió, podría provocar diversas infecciones a los internos.

Debe resaltarse también la situación que se presenta en la periferia interna de la Penitenciaría Central del Estado, donde se han adaptado como dormitorios las bases de los garitones de vigilancia; el perímetro del Reclusorio de Jamiltepec, donde los internos han improvisado espacios delimitados con cobijas o plástico, y el Reclusorio de Putla de Guerrero, donde las celdas habilitadas con lámina galvanizada generan frío extremo en invierno y calor intenso en el verano.

Por otra parte, aún cuando se cuenta en todos los reclusorios con sanitarios, la mayoría de las regaderas y lavabos no funcionan, las tazas no cuentan con su correspondiente depósito de agua, y no se tiene privacidad por no tener puertas, como lo es en el caso del Reclusorio Regional de San Pedro Pochutla, Oaxaca, en donde existen algunos baños que no cuentan con puertas y regaderas. 

De lo anterior se deduce claramente que el mantenimiento es casi nulo, pues además la pintura de la mayoría de las paredes está desgastada o descascarada en varias partes, mientras que las llaves de los lavabos se encuentran en mal estado, con mucho sarro y sin funcionar, lo mismo que casi todas las regaderas.

Es de destacarse que, alrededor de éstos, se encuentran múltiples dormitorios individuales, erigidos a base de madera y láminas metálicas o de cartón, algunos de muy reducidas dimensiones, los cuales además se construyeron sin ninguna planeación u orden.

Tal situación, hace que los mismos no tengan una adecuada iluminación, ventilación, instalación eléctrica ni hidráulica adecuadas, desprendiéndose de algunos de ellos humedad y mal olor.

Lo anterior, también va en detrimento de la seguridad del penal, pues no se tiene contacto visual con los internos que habitan dichos dormitorios, que generalmente permanecen cerrados estén o no los internos ocupándolos en determinado momento, y por lo tanto, no puede saberse qué actividad pueden estar desarrollando dentro de los mismos.

En general, debe decirse que las condiciones materiales de los Reclusorios Regionales de Huajuapan, Nochixtlán, Teposcolula, Tlaxiaco, Putla, Sola de Vega, Tehuantepec, Juchitán, son particularmente malas, en atención a las observaciones hechas en este apartado, toda vez que no fueron diseñados como centros de reclusión, a excepción de los dos últimos que cuentan con partes que sí fueron construidas para ello, y que sin embargo, dado el crecimiento de la población penitenciaria se han ido improvisando nuevas construcciones para albergarla, en perjuicio de sus ocupantes, ya que todo ello implica reducir aún más el espacio que a cada uno le corresponde.

Es pertinente resaltar que en el Reclusorio Regional de Putla de Guerrero, existen en toda el área del patio dormitorios improvisados, de aproximadamente dos metros de largo por uno y medio de ancho, la gran mayoría de lámina, existiendo por ejemplo, un espacio de aproximadamente cinco por cinco metros, en el que se ubican tres dormitorios con separaciones de lamina de cartón, en donde los internos tienen su ropa, televisor, mesa, garrafón de agua, parrilla, tanque de gas, entre otras cosas más; pudiéndose observar incluso que algunos duermen en el piso sobre petates de palma.

También cabe señalar aquí la situación de un interno invidente, que tiene lo que él llama su “dormitorio”, consistente en un espacio de aproximadamente cuatro por cuatro metros cuadrados, improvisado sobre el techo de lámina de unos baños, a la intemperie, con un plástico como techo, el cual tiene una altura de aproximadamente metro y medio, con una instalación eléctrica improvisada para un foco; lugar resulta que resulta totalmente inadecuado e indigno, por las condiciones deplorables que tal espacio improvisado presenta.

Lo anterior, resulta mucho más preocupante si se toma en consideración que se trata de un interno con una capacidad diferente, que debido a su condición debe tener una atención especial por parte de los servidores públicos a cargo del referido penal.
Por lo que corresponde a la higiene, los dormitorios de los Centros visitados generalmente se encontraron en regulares condiciones de higiene, no obstante, en algunos, concretamente el ubicado en Miahuatlán de Porfirio Díaz, tenía varias celdas bastante sucias.

En este rubro, también destaca el caso del Reclusorio Regional de Putla de Guerrero, en el cual pudo advertirse la presencia de envolturas de plástico y envases tirados en el suelo, apreciándose además que los módulos muestran un total abandono, puesto que las paredes se encuentran casi ya sin pintura y muy sucias; existiendo además en los dormitorios una plaga de “chinches”; todo lo cual puede apreciarse en las fotografías que obran en autos.

De todo lo apuntado en este apartado, se advierte la imperiosa necesidad de que la autoridad responsable tome las medidas necesarias para proporcionar a todos y cada uno de los internos un lugar acorde con la dignidad que les corresponde como seres humanos; procurando que los módulos o dormitorios tengan entre otros requisitos, ventanas suficientemente grandes para que el recluso pueda trabajar y leer con luz natural, las cuales también deben de estar dispuestas de tal manera que pueda entrar aire fresco; así también, la luz artificial debe ser suficiente para que el recluso pueda leer y trabajar sin perjuicio de su vista. Acorde con lo anterior, las instalaciones sanitarias deben ser adecuadas para que el interno pueda satisfacer sus necesidades fisiológicas en el momento oportuno, en forma aseada y decorosa. Las regaderas o duchas deben de ser adecuadas para que los reclusos puedan bañarse con la frecuencia que el clima y la higiene lo requiera; asignándoseles una cama individual a cada recluso con la ropa de cama suficiente y limpia.

Aunado a lo anterior, los encargados de cada centro penitenciario, deben adoptar las medidas de higiene necesarias para mantener limpias las instalaciones, como lo es la fumigación de los dormitorios para acabar con la fauna nociva, barrer y lavar pisos, colchones, trastes, y demás utensilios de cocina, entre otras acciones similares; pues de lo contrario, pudieran generarse diversas enfermedades que pueden minar la salud de los reclusos, circunstancia que implica una inobservancia al derecho a la salud.


c).- COCINA. (CONDICIONES MATERIALES, HIGIENE, ALIMENTOS Y UTENSILIOS).

Referente a este rubro, debe decirse que, en la Penitenciaría Central del Estado, y el Reclusorio Regional de Matías Romero, las cocinas están en pésimas condiciones, totalmente despintadas, llenas de cochambre en paredes y techos.

Lo mismo sucede en el Reclusorio Regional de Cosolapa, en donde se certificó que las ollas en las que se preparan los alimentos, en su parte externa han acumulado exceso de hollín, igual que los quemadores y la campana de la cocina. Por lo que en relación a dichas circunstancias, es de resaltar que el proceso de alimentación comprende no sólo el buen estado y calidad de los insumos, sino también de los utensilios con que cuenta la cocina del Reclusorio, por lo que deben de encontrarse en buen estado, ya que en caso contrario podrían ser factores de alguna alteración en la salud.

En los demás reclusorios que cuentan con ellas, siendo éstos Etla, Cuicatlán, Miahuatlán y Tehuantepec su estado es regular en cuanto a sus condiciones materiales, no así por lo que hace a su mantenimiento, que casi no se les proporciona; a excepción de Tanivet, que está en buen estado;
Los utensilios como ollas, cacerolas, cucharones, palas, que generalmente son apenas lo suficientes, se encuentran todavía servibles, sin embargo, presentan múltiples abolladuras y cochambre pegado, lo mismo que las parrillas que se utilizan para cocinar.

En los restantes reclusorios no existe una cocina como tal, puesto que al otorgársele a los internos el llamado “PRE” o socorro de Ley, ellos mismos se procuran sus alimentos, dicho concepto consiste en una cuota diaria de ocho pesos con sesenta centavos, que equivale mensualmente a doscientos cincuenta y ocho pesos, para cada interno del fuero común; proporcionándose a los del fuero federal cuarenta pesos diarios, que representan un mil doscientos pesos al mes.

Así, en los Penales de Pochutla, Jamiltepec, Juchitán, Juquila, Huajuapan, Tlaxiaco, Nochixtlán, Putla, Sola de Vega, Juxtlahuaca, y Teposcolula, cada mes se entrega a los reclusos su dinero en efectivo, firmando la lista correspondiente, por lo que ellos mismos se proveen de gas e insumos para preparar sus alimentos, para lo cual, se cuenta con varias parrillas de uso doméstico distribuidas en diversas áreas al interior de esos Centros, en distintos estados de conservación, a las cuales se encuentra conectado su correspondiente tanque de gas, regularmente de veinte kilos.

Es menester señalar que tal situación genera varias irregularidades, ya que, por una parte, la cantidad que se asigna a cada interno no es suficiente para tener una alimentación adecuada.

Por otra parte, la existencia de tanques de gas al interior de los Reclusorios, también es motivo de riesgos, pues pueden ocasionar incendios o explosiones ya sea de manera accidental, o provocados, lo que pone en peligro la seguridad de los mismos.

Así pues, para subsanar las irregularidades expuestas, los funcionarios competentes deben implementar las acciones que sean necesarias para proporcionar un espacio y los utensilios adecuados para esta actividad; además de una alimentación de buena calidad, bien preparada y suficiente para que los internos mantengan sus fuerzas y salud, pues tienen derecho a ello conforme lo disponen la Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos y el artículo 27 de la Ley de Sanciones Privativas y Medidas Restrictivas de Libertad para el Estado de Oaxaca.


d).- CONDICIONES MATERIALES EN COMEDORES.

En general los comedores en los centros de reclusión diseñados como tales, se encuentran en buenas condiciones, adoleciendo eso sí de un mantenimiento adecuado.

Sin embargo, en aquellos centros penitenciarios adaptados para ese uso, no se cuenta con comedores en forma, asignándose áreas que también se utilizan para distinto fin, como es el caso de Nochixtlán, donde lo mismo se ocupa como salón de usos múltiples que como aula de clases.

En otros más, como en Tlaxiaco, se observó que el mismo es un espacio habilitado en la cocina, de veintisiete metros cuadrados, lo cual resulta insuficiente para los cincuenta y un internos que actualmente se encuentran en ese Reclusorio.

La higiene en estos espacios, al menos al momento de las visitas, se encontró aceptable, con sólo algunas partes sucias.

Al respecto, es necesario llamar la atención de las autoridades correspondientes, a fin de que se provea a cada uno de los establecimientos penitenciarios de un espacio destinado a comedor, el cual debe contar con la amplitud suficiente para el número de internos, además de estar ventilado, alumbrado, así como con el equipamiento necesario (mesas, sillas, platos, cucharas y demás) para que los internos puedan consumir sus alimentos de manera digna.


e).- CONFIANZA DE LOS INTERNOS PARA PEDIR AUDIENCIA A LAS AUTORIDADES.

Tocante a este concepto, las manifestaciones de los internos entrevistados es muy variable, pero, según pudo advertirse por el personal de este Organismo, existe la desconfianza hacia el personal directivo, a quienes además, según argumentaron, no existe mucho interés en acudir porque generalmente no resuelven sus problemas.

En relación a esto, cabe señalar que las autoridades penitenciarias tienen la obligación de dar audiencia a los internos, examinar sus peticiones, y dar sin tardanza la respuesta que corresponda, de conformidad con el artículo 36 de las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos.


2.- DERECHOS HUMANOS QUE GARANTIZAN LA INTEGRIDAD FÍSICA Y MORAL DE LOS RECLUSOS.

a).- ESPACIO PARA EL NÚMERO DE INTERNOS.
En este rubro, tenemos que, según lo informaron los directores o encargados de los diversos centros de reclusión que se visitaron, únicamente el Reclusorio Regional de Nochixtlán se encuentra sobrepoblado, y, a decir de ellos, todos los demás tienen alojados a un número menor de internos en relación con su capacidad instalada; sin embargo, tales datos son incorrectos, ya que en su mayoría, no son susceptibles de corroboración por no existir planos actualizados de las construcciones.

Ahora bien, de las observaciones realizadas por el personal de este Organismo, se advirtió que, en los penales de Tanivet, Etla, Miahuatlán y Ciucatlán, efectivamente el número de internos es menor a la capacidad total de dichos Centros, puesto que, entre otras evidencias recabadas, no todas las camas de cemento con las que están dotados se encontraban ocupadas al momento de la visita.

No obstante, existen otros centros de reclusión, como el de Sola de Vega, Nochixtlán, o la Penitenciaría Central, que se encuentran sobrepoblados.
En ese sentido, la Penitenciaría Central del Estado, según su Director tiene una capacidad para albergar a un mil ochenta y dos internos, encontrándose al realizarse la visita un total de un mil ciento veintitrés internos, los cuales pudo observarse, se encuentran hacinados, pues los dormitorios ubicados alrededor del patio, fueron divididos en dos, encontrándose un buen número de internos alojados en tapancos construidos a base de madera; lo cual, entre otras complicaciones, disminuye la ventilación e iluminación natural, creando condiciones insalubres e indignas.

Por lo que hace al Reclusorio Regional de Tehuantepec, debe decirse que, a pesar de que supuestamente su capacidad instalada es mayor a la población penitenciaria que alberga, ello es a costa de improvisar celdas a base madera y de lámina de cartón; lo cual no garantiza espacios dignos para los reclusos.

En el Reclusorio de San Pedro Pochutla, se encontraron al momento de la visita trescientos cuarenta y cuatro internos, teniendo una capacidad instalada de trescientos diez.

Mención especial merece el Reclusorio regional de Nochixtlán, Oaxaca, que según su Director tiene una capacidad para veintiséis personas, encontrándose al momento de la visita cincuenta internos, es decir, casi el doble de su capacidad.

Todo ello implica que haya hacinamiento, circunstancia que acarrea deficientes condiciones para el desarrollo de la vida cotidiana de los internos, ya que como consecuencia, casi la mitad de ellos tiene que dormir en el piso, además, de que se carece de áreas para la recreación, el esparcimiento, para tomar sus alimentos, para recibir a la visita y demás. Generándose así ambientes insalubres, y que a todas luces obstaculiza el fin perseguido por el sistema penitenciario que es la reinserción social de dichos internos.


b).-ESPACIOS DE SEGREGACIÓN (CONDICIONES MATERIALES E HIGIENE).

La mayoría de los centros de reclusión del Estado cuentan con un área de segregación. Constituyéndola habitualmente en los inmuebles construidos ex profeso, las celdas de un pasillo de los dormitorios, que son utilizadas normalmente para el aislamiento de los internos que han infringido las normas de disciplina, o para resguardar la seguridad de algún recluso que ha tenido problemas con sus demás compañeros.

En los casos de Juchitán, Huajuapan y Putla, lugares en que los inmuebles han sido habilitados para su uso como centros penitenciarios, dichos espacios se encuentran en el exterior de los mismos, siendo áreas de no más de cuatro por cuatro metros, que en el primer Reclusorio solamente cuenta con un foco, sin camas, baño, iluminación, ni ventilación adecuadas, y en el segundo, en similares condiciones, agravado por el hecho de que ni siquiera tiene luz artificial y por el número de días que puede estar segregado un interno. Cabe mencionar al respecto que, en el Reclusorio de Juchitán, para trasladar a un interno a ese espacio, debe hacerse un recorrido intrincado a través de la azotea del penal, o bien, se tiene que salir momentáneamente de él, situación en la que coincide con el de Huajuapan de León, pues allí se utilizan los antiguos separos municipales sitos en el exterior del Reclusorio.

Lo mismo sucede en el Reclusorio Regional de Putla de Guerrero, pues los separos que pertenecen a la Policía Preventiva, se utilizan por parte del penal como área de segregación, encontrándose por tal razón fuera del penal, y en completo abandono, sin iluminación, con las paredes, techo, pisos, y la taza de baño (que además es inservible) completamente sucios.


3- DERECHOS HUMANOS QUE GARANTIZAN EL DESARROLLO DE ACTIVIDADES PRODUCTIVAS Y EDUCATIVAS.

a).- PROGRAMACIÓN DE ACTIVIDADES DIARIAS PARA LOS INTERNOS.

En este aspecto, es muy importante destacar que absolutamente ningún centro penitenciario cuenta con una programación diaria de actividades, puesto que únicamente el pase de lista y la ministración de alimentos se hace a una hora definida, quedando al arbitrio de los internos las demás actividades que estos deseen desarrollar, y que generalmente son las productivas o deportivas, aunque ambas de mala calidad ya que no existe ningún adiestramiento o capacitación para las mismas.

En atención a lo expuesto, es necesario que la autoridad penitenciaria cumpla con su obligación de ofrecer un mínimo de actividades educativas, laborales y deportivas, incluyendo capacitación para el trabajo, en beneficio de los reclusos, pues por mandato constitucional, estos son los elementos principales en los que se basa el tratamiento integral que deben tener los internos para lograr su reinserción social.


b).-ACTIVIDADES PRODUCTIVAS Y EDUCATIVAS.

Por lo que hace a las primeras, generalmente consisten en jugar básquetbol o fútbol en el patio del penal, según se organicen los propios internos, que, cabe decir, no son muchos quienes practican esos deportes.
Tocante a las segundas, normalmente pueden consistir en trabajo en los talleres de carpintería, en casi todos los centros de reclusión, al igual que la costura de balones, hechura de hamacas, artesanías a base de hilo de plástico o alguna otra similar.
En ese tenor, es necesario que las autoridades penitenciarias busquen los mecanismos adecuados para crear fuentes de empleo para los internos, a fin de que estos puedan ayudar económicamente al sustento de su familia y al suyo propio.

Asimismo, es importante que dichas actividades sean reguladas meticulosamente, a fin de que las mismas se desarrollen en condiciones dignas y justas. Lo que debe ir de la mano con un eficiente sistema de comercialización, para que todos los productos elaborados puedan venderse y completar el ciclo productivo; pues ningún caso tendría producir grandes cantidades de determinados productos si no pueden distribuirse adecuadamente a efecto de obtener alguna retribución y poder así adquirir más materia prima y beneficios económicos.

TALLERES

Generalmente cada reclusorio visitado cuenta con un taller de carpintería, el cual casi siempre es equipado por los propios reclusos, quienes compran la maquinaria y herramientas que requieren para sus actividades, pues el Centro dotó en un principio a dichos talleres con muy poca maquinaria, sin que con posterioridad se haya renovado o incrementado.

Estos talleres son espacios habilitados, que en algunos penales se componen básicamente de galeras con techo de lámina y estructura de metal o madera, normalmente se encuentran bien ventilados e iluminados, así como en condiciones aceptables de higiene; sin embargo, en otros, están instalados en habitaciones carentes de ventilación e iluminación natural, y casi todos necesitan de mantenimiento.

La capacitación laboral es prácticamente inexistente. En ese sentido, los internos que laboran en el taller de carpintería de la Penitenciaría Central del Estado, manifestaron recibir cursos esporádicos por parte del Instituto de Capacitación y Productividad para el Empleo y el Trabajo (ICAPET).

La deficiente promoción para la venta de los artículos elaborados es otra de las carencias del Sistema Penitenciario. Como ejemplo, varios internos del penal de Tanivet manifestaron que solamente en las fiestas de la Guelaguetza y en el mes de diciembre, han sido invitados para enviar sus trabajos a la Ciudad de Oaxaca para ser expuestos y eventualmente vendidos, pero que el resto del año sus trabajos no son promovidos.

El aspecto laboral tampoco ha sido impulsado dentro del sistema penitenciario, a pesar de ser una de las cuestiones básicas del tratamiento de reinserción social; teniéndose que las actividades laborales quedan al arbitrio y necesidades de los internos, aprendiendo algún oficio y capacitándose empíricamente entre ellos.
En este punto, es preciso decir que el Estado debe dar el mantenimiento adecuado a los talleres, con la finalidad de que reúnan las condiciones de operatividad y seguridad adecuadas, a fin de que los internos desarrollen a plenitud todas sus actividades productivas y los productos que se elaboren sean de calidad para que puedan comercializarse más rápidamente, ayudando así a la economía de los reclusos.

AULAS DE CLASE

Las aulas de clase se encontraron en buenas condiciones en los Reclusorios de Tanivet, Cuicatlán, Tehuantepec y la Penitenciaría Central; no obstante, existen otras como en el caso de Tlaxiaco, San Pedro y San Pablo Teposcolula y Huajuapan, en donde sus condiciones son deplorables, consistiendo en el primer caso en un espacio de nueve metros cuadrados, con techo de lámina y sin ventanas, carentes de iluminación y ventilación natural, y que sólo tiene cuatro mesa-bancos.

En los dos últimos Reclusorios mencionados, ni siquiera se tiene un aula como tal, pues en Teposcolula, se habilita el taller de carpintería, no obstante que se encuentra lleno de aserrín y polvo; utilizándose también para ese fin el patio. Consistiendo el mobiliario en seis sillas de plástico y un pizarrón de un metro por ochenta centímetros.

En el Reclusorio Regional de Huajuapan de León, se habilita un pasillo en el área de visita conyugal para recibir clases, contándose como único material, diez sillas de plástico y un pizarrón.
En el caso del Reclusorio Regional de Putla de Guerrero, es necesario señalar que el lugar improvisado que se ocupa como aula es completamente inadecuado, en razón de que es un espacio de aproximadamente nueve metros cuadrados que se ocupa también como área de visita íntima.

Cabe resaltar en esta parte, que la educación es otro de los pilares sobre los que descansa el sistema penitenciario mexicano, por lo que debe de ponerse especial atención en ella.

Esto implica que cada centro de reclusión tenga un área específicamente destinada para aula de clases, la cual deberá reunir las condiciones requeridas en cuanto a espacio, ventilación, iluminación natural y artificial, mantenimiento e higiene; así también deberá contar con el material didáctico y el mobiliario suficientes para cubrir las necesidades de los internos que deban utilizarla.

BIBLIOTECA

Por lo que toca a este rubro, existen bibliotecas bien equipadas como en la penitenciaría Central y el Reclusorio Regional de Tanivet; sin embargo en los Reclusorios más pequeños como Huajuapan, Teposcolula, Tlaxiaco, Nochixtlán y Sola de Vega, no hay áreas destinadas a esa finalidad, encontrándose al momento de la visita solamente un estante por Reclusorio, en el cual se guardaban libros, en su mayoría de texto de los niveles de primaria, secundaria, y con muy pocos libros de cultura general.

También es de mencionarse la situación del penal de Putla de Guerrero, que no cuenta ni siquiera con un estante con libros.

Es importante que todos los reclusorios cuenten con una biblioteca, a fin de que los internos cultiven la lectura, completen su instrucción o puedan consultar algún tema de interés para ellos. Tal circunstancia debe ser contemplada también por la autoridad responsable, pues contribuye también a que los internos alcancen su reinserción social.


4.- DERECHOS HUMANOS QUE GARANTIZAN LA VINCULACIÓN SOCIAL DEL INTERNO.

a).- VISITA ÍNTIMA

Este tipo de visita al igual que la familiar, es un derecho que tiene toda persona sujeta a prisión, porque forma parte del tratamiento para la reinserción social, pues la posibilidad de que la persona privada de su libertad mantenga la relación con los miembros de su familia constituye un estímulo fundamental para su tratamiento, porque reafirma en el recluso su sentido de pertenencia a la comunidad que lo recibirá cuando haya obtenido su libertad.

Ahora bien, se pudo observar en los centros visitados, que sí se garantiza ese derecho por cuanto hace al respeto al horario y días de visita. No obstante, también pudo observarse que las condiciones materiales de los espacios destinados a ese fin son deplorables, a excepción de los Reclusorios que desde un principio fueron diseñados como tales.

Así, se advierte una vez más que, en los Reclusorios pequeños no se cuenta con la infraestructura que garantice la satisfacción de los requisitos indispensables para ésta visita, por lo que hace a espacio, ventilación, iluminación, higiene y privacidad.
A manera de ejemplo, podemos citar el caso del Reclusorio regional de Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca, en el cual no existe un área especial para la visita íntima, por lo que los internos reciben a su visita en su propia celda, situación en la que, las demás personas con las que comparten dicho espacio, y que pueden ser hasta cuatro, deben salir de la misma para que pueda haber privacidad; de igual forma, podemos citar el caso del Reclusorio Regional de San Pedro Pochutla, Oaxaca, en donde el área de visita conyugal no cuenta con ventiladores servibles que permitan la disminución del calor que en dicha área llega a presentarse. 

Lo mismo acontece con la Penitenciaría Central del Estado, particularmente el área de visita conyugal de la celda 23, la cual costa de seis cubículos de madera, tres a cada lado de un pasillo central; de aproximadamente dos metros de ancho por dos y medio de largo cada uno, tres de ellos sin cama, luz artificial, natural, ni ventilación adecuadas, como puede apreciarse de las placas fotográficas que obran en autos.
En el caso del penal ubicado en Putla de Guerrero, debe señalarse que no existe un espacio adecuado para tal fin, pues se utiliza el mismo que también es usado como aula de clases, y un cuarto más que no tiene cama, ni servicio alguno, con excepción de energía eléctrica.

Un hecho singular fue detectado en el Reclusorio de Nochixtlán, donde por la falta de área para visita íntima, son habilitados los locales que se usan como taller y biblioteca; de tal manera que la puerta es asegurada por fuera después del pase de lista (19:00 hrs.) y abierta a las siete de la mañana del día siguiente, por lo que ante la ausencia del servicio sanitario en esos locales, la pareja tiene que realizar sus necesidades fisiológicas en cubetas que a la mañana siguiente son vertidas a las coladeras.

De lo anterior, se advierte claramente que no se cumple con los requisitos mínimos que la legislación antes transcrita prescribe; ni en cuanto a privacidad, dignidad ni condiciones sanitarias; por lo que tal situación debe ser corregida por las autoridades, proveyendo a todos y cada uno de los centros de reclusión de espacios dignos que reúnan las condiciones exigidas por los preceptos legales citados.

b).- VISITA FAMILIAR

En relación a esta visita, que persigue el mismo fin que la íntima, al ser una forma de estrechar los vínculos familiares, también se advierten serias deficiencias en la infraestructura de los reclusorios, pues solo los de Tanivet y Miahuatlán cuentan con un área especialmente diseñada para ese propósito, contando con palapas, sillas y mesas, incluso éste último reclusorio con algunas parrillas para cocinar, y baños para los visitantes. No así los demás reclusorios ni la Penitenciaría Central, que no tienen un área específica para tal fin, lo que provoca que la visita sea recibida en el patio, en el mejor de los casos, o en las propias celdas de los reclusos, lo cual contraviene al artículo 34 de la Ley de Ejecución de Sanciones y Medidas Restrictivas de Libertad para el Estado de Oaxaca, que establece que las visitas se recibirán única y exclusivamente en el lugar señalado para tal efecto, que nunca podrán ser los dormitorios y las celdas.

5.- DERECHOS HUMANOS RELACIONADOS CON EL MANTENIMIENTO DEL ORDEN Y LA APLICACIÓN DE MEDIDAS.

a).- DIFUSIÓN DEL REGLAMENTO DEL CENTRO A CUSTODIOS E INTERNOS.

Por lo que hace a la difusión del Reglamento que debe existir en cada uno de los centros de reclusión, la misma es casi nula, pues la gran mayoría de custodios a quienes se cuestionó al respecto, respondieron que el único reglamento existente era el de la Penitenciaría Central del Estado, que se aplica supletoriamente en todos los Reclusorios del Estado, sin embargo, no supieron a qué se refería exactamente su contenido.

Ahora, tampoco se difunde dicho reglamento a los internos, pues al preguntárseles a éstos, sólo se limitaron a decir que en él se establecían las obligaciones que tenían que acatar para que no fueran sancionados.

Cabe señalar que en algunos centros de reclusión existen algunos extractos del Reglamento pegados en diversas áreas, pero éstos normalmente se refieren a las obligaciones de los reclusos, pero muy pocos a sus derechos.

b).- VIGILANCIA A INTERNOS

Al respecto, el Reglamento para el Funcionamiento Interno de la Penitenciaría Central de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, Estado de Oaxaca establece en sus disposiciones generales que tiene por objeto normar las actividades del personal directivo, técnico, administrativo y de custodia de la Penitenciaría de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, Estado de Oaxaca, así como de los internos sentenciados y de los procesados en sus preceptos relativos, quienes deberán ajustar sus actividades a las disposiciones del mismo.

En este rubro, es de destacar la desproporción existente entre el número de internos por Centro y el número de custodios que se tienen para vigilarlos, lo que imposibilita que éstos últimos cumplan a cabalidad con las funciones de seguridad que tienen encomendadas.

Así también, es notoria la falta de capacitación de dicho personal, que es de fundamental importancia para que las labores que realiza se encuentren ajustadas a los ordenamientos jurídicos que rigen a las instituciones penitenciarias.

Los celadores entrevistados durante las visitas efectuadas por personal de este Organismo refirieron que únicamente al iniciar a laborar en el sistema penitenciario estatal recibieron una pequeña capacitación, sin que hasta la fecha se les hayan impartido cursos de actualización o algún otro tipo de programa al respecto.

En ese sentido, este Organismo considera que es necesario que de manera inmediata se brinde dicha capacitación, como parte de las obligaciones del personal de seguridad y custodia después de su entrada en servicio y a lo largo de su carrera, organizándose de manera periódica cursos de profesionalización sobre temas teóricos y prácticos, a fin de cumplir a cabalidad sus funciones.

c).- APLICACIÓN DE CRITERIOS LEGALES PARA LA IMPOSICIÓN DE SANCIONES A LOS INTERNOS.

De las evidencias y antecedentes existentes en autos, se advierte que, en la práctica, las sanciones se imponen a criterio del jefe de seguridad y custodia o del director, sin que medie procedimiento alguno, en el que se otorgue al infractor su derecho de defensa, garantizado en términos de los artículos 14 Constitucional.

Así, al visitar las áreas de segregación con que cuentan los Reclusorios del Estado, se pudo apreciar que en muchos de ellos esos espacios no existen (Huajuapan, Tanivet, Juchitán, Nochixtlán, Teposcolula, Pochutla), por lo que se tienen que habilitar celdas para el aislamiento de las personas que han incurrido en indisciplina; observándose, al visitar las áreas asignadas para tal fin, la existencia de internos que desconocían el tiempo que estarían en esas áreas, refiriendo algunos que ya rebasaban los treinta días, que son el máximo establecido en las normas penitenciarias; y por si fuera poco, al confrontar la situación de éstos con sus expedientes, se advirtió la inexistencia de documentos que justificaran la medida sancionadora. Existieron casos donde sí se contaba con un acta de Consejo Técnico Interdisciplinario, sin embargo, del texto se advertía la violación flagrante al derecho de audiencia del interno sancionado (Etla). Por lo que, este caso, encuadran la mayoría de los reclusorios de la Entidad, en los que también se documentó que los custodios imponen las sanciones; que a veces consisten en pagos en especie, como por ejemplo, entregar una bolsa de detergente.

Lo anterior constituye una violación a derechos humanos que ha sido reiterada, como se desprende de las anteriores Recomendaciones que esta Comisión ha emitido. Siendo además esta práctica contraria a diversos Instrumentos Internacionales, como el Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión, en su Principio 30 numeral 2.

d).- FUNCIONAMIENTO DEL CONSEJO TÉCNICO.

En el Sistema Penitenciario Oaxaqueño, la figura del Consejo Técnico como órgano de consulta, se encuentra en crisis, pues la importancia y la naturaleza de su función han sido subestimadas, haciendo infructuoso cualquier esfuerzo para cumplir con el objetivo primordial de la reinserción social.

La plantilla de personal asignado a cada reclusorio, es carente de profesionales en áreas tan importantes como la médica, jurídica, psicológica, psiquiátrica, trabajo social, educativa y técnica. En esas condiciones no es posible hablar de la conformación de un Órgano Colegiado que debería encaminar sus conocimientos a satisfacer la exigencia Constitucional del fin de la pena, pues como se desprende de las certificaciones levantadas en base a las visitas penitenciarias realizadas, en ningún centro de reclusión estatal el Consejo Técnico sesiona en la forma y plazos señalados por los preceptos legales acabados de transcribir.

Lo anterior resulta de trascendental importancia, dadas las funciones que tiene asignadas dicho Consejo, necesarias para la aplicación individual del sistema progresivo, la ejecución de medidas preliberacionales, la concesión de la remisión parcial de la pena y de la libertad preparatoria; repercutiendo éstas en la base misma del sistema penitenciario, cuyo fin último es la readaptación social del recluso. Ante lo cual este Organismo debe pronunciarse porque el Consejo Técnico sesione en los términos de la legislación correspondiente, a fin de proveer lo necesario en cada uno de los aspectos de la vida en reclusión que son de su incumbencia, para alcanzar los fines que el sistema penitenciario se ha propuesto.


6.- DERECHOS HUMANOS RELACIONADOS CON LA SITUACIÓN JURÍDICA DE LOS INTERNOS.

a).- SEPARACIÓN ENTRE INDICIADOS, PROCESADOS Y SENTENCIADOS.

Al respecto, el artículo 18 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dispone en su primer párrafo que: “sólo por delito que merezca pena privativa de libertad habrá lugar a prisión preventiva. El sitio de ésta será distinta del que se destinare para la extinción de las penas y estarán completamente separados…”.

Con relación a los indiciados, es pertinente señalar la falta de espacios idóneos para este fin en todos los Reclusorios. El personal actuante pudo constatar que en una misma área, se alojan por igual tanto a indiciados como a quienes han incurrido en alguna indisciplina, y hasta a quienes han sido trasladados de otros penales. A todos ellos se les limita el acceso al sol, a realizar llamadas telefónicas, a deambular en la misma zona; se les limita desarrollar actividades deportivas, y permanecen enclaustrados indebidamente la mayor parte del día por espacios de tiempo que en muchas de las veces rebasan los treinta días, tal como se corroboró en los Reclusorios de Miahuatlán y Pochutla, donde se encontraron a internos en el área de segregación sin que existiera de por medio un documento que justificara la sanción.

Por lo que toca a la separación de los internos entre procesados y sentenciados, de las visitas realizadas a los diversos centros de reclusión de nuestro Estado, se advierte que en ninguno de ellos existe este tipo de separación, pues según pudo observarse por el personal de este Organismo, durante el día todos conviven en las áreas de uso común, e inclusive pueden encontrarse en un mismo dormitorio internos procesados o sentenciados.

Al respecto, únicamente en el Reclusorio Regional de Tanivet, Tlacolula, Oaxaca, existe una separación parcial entre reclusos procesados y sentenciados, existiendo un dormitorio para cada una de dichas categorías; sin embargo, durante el día pueden deambular libremente por todas las áreas permitidas del centro de reclusión.

Lo mismo sucede tratándose de reclusos a disposición del fuero común o federal, ya que también se encuentran sin una separación que atienda a dicha circunstancia.

Lo anterior contraviene la legislación señalada, además de diversos instrumentos internacionales como es el caso de las Reglas Mínimas para el Tratamiento de los Reclusos, en su Principio fundamental 8.

En vista de lo manifestado, resulta de suma importancia que las autoridades penitenciarias realicen la separación de la población penitenciaria en relación al fuero común o federal, a fin de facilitar las funciones administrativas relacionadas con ello como es el caso de las diligencias que hayan de desarrollarse ante las distintas autoridades judiciales; así también, resulta indispensable que se haga la separación entre procesados y sentenciados, pues además de que tal circunstancia constituye un mandato constitucional, debe atenderse al hecho de que, conforme los preceptos legales citados, los procesados deben de estar separados de los condenados y sometidos a un tratamiento distinto en atención a su condición de personas no condenadas, lo que presupone la inocencia de los mismos, hasta en tanto no haya una sentencia condenatoria.


b).- CLASIFICACIÓN CRIMINOLÓGICA.

Por otro lado, en ninguno de los Reclusorios que se comentan existe una clasificación criminológica, ni se realizan estudios en ese aspecto, a fin de aplicar a cada uno de los internos el tratamiento individualizado que le corresponda de acuerdo al sistema progresivo y técnico a que se refiere la Ley de Ejecución de Sanciones Privativas y Medidas Restrictivas de Libertad en sus artículos 64 y 65.

Por lo que resulta importante que las autoridades penitenciarias realicen los correspondientes estudios con la finalidad de que los reclusos reciban un tratamiento individualizado acorde con su situación personal; así como para separar a los reclusos que representen algún riesgo para la seguridad institucional por desplegar conductas antisociales graves, ya sea en contra de la población interna, de los visitantes o del personal que labora en el centro.

Además de lo anterior, no debe perderse de vista que esta clasificación y la separación que en base a ella se realice, permite aplicar un tratamiento adecuado a cada grupo, mantener el orden y disciplina y evitar el aprendizaje de conductas delictivas, abusos y maltratos entre los mismos internos.


c).- OTORGAMIENTO DE BENEFICIOS DE PENA O LIBERTAD ANTICIPADA.

Respecto de los beneficios de remisión de pena o libertad anticipada, según manifestaciones de los propios internos, sí se otorgan; sin embargo, se pudieron advertir irregularidades en el funcionamiento de los consejos técnicos, que por lo regular no sesionan, pues generalmente el personal administrativo es quien elabora las actas que posteriormente se firman por los integrantes de dicho Consejo.
Por lo anterior, resulta indispensable que de manera inmediata los Directores de los Reclusorios de nuestro Estado den cabal cumplimiento a la obligación que les impone el Artículo 37 del Reglamento para el Funcionamiento de la Penitenciaría Central de la ciudad de Oaxaca de Juárez, de aplicación supletoria para todos los demás centros de reclusión de la Entidad.
Así también, atendiendo a que de la evidencia 21 aparecen que se encuentran en trámite ciento setenta y un Cuadernos de Antecedentes iniciados con motivo de peticiones formuladas por internos a diversos directores de los centros penitenciarios de nuestro Estado, resulta necesaria la intervención de manera inmediata de la Dirección General de Ejecución de Sanciones y Medidas Sancionadoras dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, a efecto de que a la brevedad posible atienda dichos planteamientos e informe de manera oportuna a los reclusos sobre su derecho a algún beneficio.

7.- DERECHOS HUMANOS DE GRUPOS ESPECIALES DENTRO DE LAS INSTITUCIONES PENITENCIARIAS.

a).- ADULTOS MAYORES

El adulto mayor es definido por el artículo 3°, Fracción I, de la Ley de los Derechos de las Personas Adultos Mayores, como aquellos que cuentan con sesenta años o más de edad.
Existen los Principios de las Naciones Unidas en favor de las personas de edad, los cuales se basan en cinco ejes rectores, sobre los que gobierno y sociedad deben tratar a este tipo de personas; y son: La independencia, la participación, los cuidados, la autorrealización y la dignidad.

En estrecha relación con lo anterior, el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ordena en su artículo 17, que se deben proporcionar instalaciones adecuadas, alimentación y atención médica especializada a las personas de la tercera edad que no se encuentren en condiciones de conseguir para sí mismos este tipo de condiciones necesarias para tener una vida digna.

Por su parte, el Reglamento para el Funcionamiento de la Penitenciaría Central de la Ciudad de Oaxaca, de aplicación supletoria para los demás Reclusorios de nuestra Entidad, dispone en su artículo 39 que los internos tienen derecho a que se respete su dignidad de seres humanos y a que ningún funcionario o empleado les cause perjuicios injustificados o los haga víctimas de malos tratos, humillaciones o insultos.

Ahora bien, se advierte de la información recabada por esta Comisión mediante entrevistas a distintos servidores penitenciarios, así como a los propios internos, que no tienen ninguna consideración especial en atención a su edad, a excepción de que la gran mayoría se encuentra ubicada en planta baja y en las camas inferiores de los dormitorios.

En ese tenor, se tiene una total ausencia de programas de atención a este sector de la población penitenciaria; así como tampoco existe servicio médico especializado para tratar las enfermedades y complicaciones que pueden existir, dada la constitución física y mental de las personas adultas mayores en reclusión.

b).- PERSONAS QUE VIVEN CON VIH O SIDA.

En relación al tema, tampoco existen instrumentos jurídicos internacionales o nacionales que regulen los derechos de los internos que viven con este padecimiento; no obstante, sí hay algunos principios que establecen la obligación del Estado para tratar con dignidad a dichas personas.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos prescribe en su artículo 1° que los Estados partes que se han comprometido a cumplir con la misma, entre los que se encuentra México, deben respetar y garantizar el libre y pleno ejercicio de los derechos y libertades de todas las personas, sin discriminación alguna por motivo de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.

Las Normas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, instruye en el numeral 6.1, que la aplicación y beneficios de esas normas, deben ser imparciales; por lo que no se deben hacer diferencias de trato fundadas en perjuicios, principalmente de raza, color, sexo, lengua, religión, opinión pública o cualquier otra opinión, de origen nacional o social, fortuna, nacimiento u otra situación cualquiera.

Asimismo, la Declaración de Derechos y Humanidad sobre los Principios Fundamentales de los Derechos Humanos, la Ética y la Humanidad, aplicables en el contexto del VIH-SIDA, señala en sus artículos 4, 8 y 28, establecen que todas las personas que padecen de una enfermedad o incapacidad, incluidas a las que porten el virus del VIH-SIDA, tendrán derecho al disfrute de sus derechos humanos y libertades fundamentales sin ninguna restricción injustificada.

El artículo 28 refiere que la protección de la salud y el bienestar público, es una obligación de los Estados, por lo que nunca se justifica la discriminación arbitraria contra cualesquiera persona o grupo de la sociedad de manera que se les niegue el disfrute de sus derechos fundamentales.
Por su parte, la Ley de Ejecución de Sanciones Privativas y Medidas Restrictivas de Libertad para el Estado de Oaxaca, menciona en su artículo 23 que, las reglas contenidas en esta Ley y en los reglamentos de cada establecimiento de readaptación social, deberán aplicarse imparcialmente, sin diferencias de trato fundadas en situaciones de fortuna, origen social, opinión política, nacionalidad, raza, sexo, credo religioso o cualesquiera otra análoga.

En ese tenor, el Reglamento Interno de la Penitenciaría Central de la Ciudad de Oaxaca dice en su artículo 39 que los internos tienen derecho a que se respete su dignidad de seres humanos y a que ningún funcionario o empleado les cause perjuicios injustificados o los haga víctimas de malos tratos, humillaciones o insultos.

En el caso concreto tenemos que, en los Reclusorios Regionales de Matías Romero, Miahuatlán, Tehuantepec y la Penitenciaría Central existen personas con este padecimiento, a quienes no se les proporciona ningún tipo de orientación acerca de los hábitos, ejercicios y alimentación, entre otros aspectos relacionados, que deben adoptar para mejorar su calidad de vida; así tampoco se les otorga una dieta especial, el medicamento retroviral acorde con su situación; ni la atención médica especializada, el apoyo psicológico que los ayude a sobrellevar su padecimiento, tanto a los propios internos como a sus familiares; ni mucho menos se les hacen los exámenes virales periódicos que amerita su estado médico en términos de la Norma Oficial Mexicana para la Prevención y Control de la Infección por Virus de la Inmunodeficiencia Humana.

Lo referido, tiene como consecuencia que se dejen de observar los lineamientos y preceptos legales mencionados, en detrimento de este grupo vulnerable que por sus condiciones de salud, requieren de una atención especial por parte de la autoridad penitenciaria, para garantizarles el pleno goce de sus derechos fundamentales.

Por último, debe señalarse en este capítulo que, deben implementarse planes integrales para la atención de este tipo de internos, a fin de no violentar sus derechos humanos por lo que hace a los aspectos médicos y psicológicos antes referidos, y, además para prevenir la propagación de esta enfermedad entre los demás reclusos. Puntualizando en esta parte que el sistema jurídico mexicano protege el derecho a la confidencialidad, privacidad y no discriminación respecto de este padecimiento en los artículos 77 bis 37, fracción X, de la Ley General de Salud, y 6.6.3 y 6.7. de la Norma Oficial Mexicana para la Prevención y Control de la Infección por Virus de la Inmunodeficiencia Humana. Y si bien, estos artículos establecen la obligación de respetar y proteger la confidencialidad y privacidad de los pacientes para los servidores públicos que laboran en instituciones de salud, también lo es que la misma obligación tienen los demás servidores públicos que con motivo de sus funciones lleguen a tener conocimiento sobre las condiciones de salud de las personas; lo cual es fundamental para prevenir que los internos con este padecimiento sean discriminados y estigmatizados por el resto de la población reclusa.

c).- ADICTOS A DROGAS.

En el caso concreto, tenemos que se reconoce la existencia de personas adictas a alguna droga en los penales de Matías Romero, Santo Domingo Tehuantepec, Juchitán de Zaragoza, Cuicatlán y la Villa de Etla.
De las evidencias recabadas, se advierte que no existen programas serios de atención para los reclusos adictos a alguna droga; limitándose en el mejor de los casos, a proporcionar alguna consulta por parte del médico adscrito al Reclusorio; sin embargo, normalmente se trata de médicos generales que no tienen los conocimientos especializados necesarios, además, no se da un seguimiento puntual a la evolución del padecimiento, ilustrándose lo anterior con el comentario hecho por un servidor público del Reclusorio Regional de la Villa de Etla, quien refirió que sí se les da tratamiento médico a los adictos, pero “sólo cuando se ponen graves”.

Así pues, es claro que no existe un programa de apoyo integral para este grupo de internos, que comprenda ayuda médica, psicológica o psiquiátrica especializada, medicamentos adecuados, seguimiento individual en relación a su evolución, soporte para sus familiares, y demás.Por otro lado, tampoco se les ubica en un espacio exclusivo, sino que se encuentran distribuidos con el resto de la población.

Todo lo anterior, tiene como consecuencia que no se cumpla con lo estipulado en los ordenamientos antes citados, ni con los fines que persigue el sistema penitenciario, y que es precisamente su reforma, y con ello, su reinserción a la vida en sociedad.
No pasa desapercibido para este Organismo que existen diversos grupos de autoayuda que operan en los centros penitenciarios brindando atención a los internos, no sólo con alguna adicción ya sea al alcohol o alguna droga, sino también por algunos trastornos de la personalidad como el caso de los neuróticos; lo cual es loable, sin embargo, ello no descarga de responsabilidad a las autoridades de dichos centros, pues los preceptos legales son claros al mencionar que es al Estado a quien corresponde dicha obligación.

También destaca en este aspecto el programa “nuevo amanecer” instaurado en la Penitenciaría Central del Estado, que incluso cuenta con su propia Trabajadora Social y personal médico para dar seguimiento a los internos que se inscriben en dicho programa.

d).- PERSONAS CON CAPACIDADES DIFERENTES.

En principio, debe aclararse que este capítulo se refiere a personas con capacidades distintas del orden físico y motriz únicamente, ya que lo relativo a personas con incapacidad mental será tratado en el apartado siguiente.
De las observaciones hechas durante las inspecciones realizadas a los centros de reclusión de nuestra Entidad Federativa, se desprende que, en los centros de reclusión ubicados en Tlaxiaco, Nochixtlán, Miahuatlán, Cuicatlán, Juchitán, Matías Romero, Etla y Putla de guerrero, existen personas con capacidades diferentes; mismas que como única consideración se ubican en dormitorios en planta baja, y en las camas más cercanas al piso.

Nuevamente, en este apartado es necesario referirnos al Reclusorio Regional de Putla de Guerrero, en donde se encuentra un interno invidente que no recibe atención alguna de acuerdo a su discapacidad, resultando más grave aún el hecho de que dicho interno, no obstante su referida incapacidad, tiene su “dormitorio” a la intemperie, sobre el techo de lámina de unos baños, con un plástico que hace las funciones de techo. Lo cual es un grave atentado contra la dignidad humana, en términos de los instrumentos internacionales y legislación citada al inicio de este rubro.

Pudo verificarse además que, a excepción del Reclusorio de Tanivet, en el que hay algunas rampas en los pasillos que comunican a las distintas áreas del inmueble; no existe ningún tipo de ayuda para la accesibilidad de este grupo de internos, entendiéndose por ella la condición necesaria para que cualquier persona pueda manejarse en todos los ámbitos de la vida de forma autónoma, segura e independiente, y de esta manera disfrutar de las mismas oportunidades que los demás seres humanos.

e).- ENFERMOS MENTALES

Existen en el Derecho Internacional los Principios para la Protección de los Enfermos Mentales y el Mejoramiento de la Atención de la Salud Mental, que en su principio 20 establece que las personas con enfermedad mental que hayan incurrido en un delito, deben recibir la mejor atención para su enfermedad, sin que las medidas de seguridad impuestas agravien sus derechos fundamentales.

También existe la Declaración de los Derechos del Retrasado Mental, en cuyos artículos 6 y 7, refiere que cuando el discapacitado sea objeto de una acción judicial, deberá ser sometido a un proceso justo en que se tenga plenamente en cuenta su grado de responsabilidad conforme a sus facultades mentales, además debe ser protegido contra toda explotación, abuso o trato degradante.

El artículo 22.1 de las Reglas Mínimas de la Organización de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, instruye que todo establecimiento penitenciario dispondrá por lo menos de los servicios de un médico calificado, que deberá poseer conocimientos en psiquiatría.
El personal de este Organismo pudo percatarse durante las visitas realizadas que, en los Reclusorios regionales de Cuicatlán, Matías Romero, Tanivet y La Penitenciaría Central, existen reclusos enfermos mentales; teniéndose en el primero de dichos lugares a dos internos con retraso mental, quienes sólo rec


RECOMENDACIONES
Recomendaciones:


Con base en lo expuesto, el catorce de octubre de dos mil ocho, esta Comisión dirigió al ciudadano Secretario de Seguridad Pública del Estado, las siguientes Recomendaciones Generales:

PRIMERA.- Se provea lo necesario para garantizar a los internos una atención integral, que comprenda los aspectos sociales, psicológicos, médicos y psiquiátricos, a efecto de lograr una verdadera reinserción social, que es el fin último del sistema penitenciario.

Debiéndose atender de manera inmediata la carencia de Psiquiatras en los centros penitenciarios; sobre todo considerando que, según lo manifestaron los directores de los centros visitados, actualmente sólo existe uno para atender a los reclusos de todo el Estado.

SEGUNDA.- Se realicen las acciones necesarias para que los espacios destinados al alojamiento de los internos en cada uno de los centros de reclusión del Estado satisfagan las exigencias mínimas de higiene, iluminación, ventilación, así como en lo concerniente a volumen de aire, y superficie mínima por recluso, a fin de garantizarles una estancia digna.

TERCERA.- Se hagan las gestiones ante las instancias competentes a fin de que se construyan nuevos reclusorios regionales que reúnan las condiciones necesarias para albergar a los internos de cada región de nuestro Estado, a fin de garantizarle una estancia digna y segura, coadyuvando así a alcanzar el fin propuesto por el sistema penitenciario.

CUARTA.- Se efectúe en forma inmediata la fumigación del Reclusorio Regional de Putla de Guerrero, Oaxaca, a fin de exterminar la plaga de chinches que hay en el mismo, ya que podrían causar enfermedades graves a la población de ese centro.

QUINTA.- Se mejoren las condiciones materiales de la cocina en aquellos centros de reclusión que cuenten con ella, y se equipen con los enseres y utensilios necesarios para su correcto funcionamiento, a fin de que se proporcione ese servicio de manera adecuada a los internos.

SEXTA.- Se instalen cocinas en los reclusorios que no cuenten con ellas, a fin de que todo recluso reciba alimentación de buena calidad, cuyo valor nutritivo sea suficiente para el mantenimiento de su salud y sus fuerzas, a fin de cumplir con lo que en este rubro dispone la Ley de Ejecución de Sanciones Privativas y Medidas Restrictivas de Libertad para el Estado de Oaxaca.

SÉPTIMA.- Se gestione ante las instancias competentes el aumento del “PRE” o socorro de Ley, para procurar a los internos una alimentación adecuada, ya que es manifiesta la insuficiencia de este apoyo para tal finalidad.

OCTAVA.- Se implemente un plan de redistribución de los reclusos en los diferentes centros de reclusión del Estado, a fin de que no exista sobrepoblación en algunos, habiendo espacio suficiente en otros. Para tal fin, deberá tomarse en consideración, entre otros aspectos que resulten benéficos tanto para el centro como para el interno, el domicilio de su familia, a fin de garantizar que ésta pueda visitarlo con la frecuencia necesaria.

NOVENA.- Se efectúe una programación diaria de actividades para los internos, las cuales deberán organizarse sobre la base del trabajo, la capacitación para el mismo, la educación, la salud y el deporte, como medios para lograr la reinserción social de los reclusos.

DÉCIMA.- Se mejore la infraestructura de los talleres, y se les equipe con los instrumentos y herramientas necesarios, a fin de que los internos puedan desarrollar las actividades correspondientes de manera adecuada. Y en aquellos reclusorios en los que no existan, se dote a los mismos con los que, previo estudio que se haga, sean necesarios para satisfacer las actividades productivas de los reclusos.

DÉCIMA PRIMERA.- Se implemente un sistema de comercialización eficiente, a fin de que los productos elaborados por los internos puedan colocarse en el mercado y obtener así alguna retribución para poder renovar la materia prima utilizada y obtener también beneficios económicos para su sostenimiento y el de su familia.

DÉCIMA SEGUNDA.- Se realicen en todos los reclusorios de nuestra Entidad Federativa las adecuaciones necesarias a las aulas de clase, a fin de garantizar las condiciones mínimas de espacio, iluminación, ventilación e higiene que deben tener; equipándolas además del mobiliario e instrumentos de trabajo necesarios para la función educativa a que estén destinadas. Y a aquellos centros de reclusión que no cuenten con ellas, se doten de las correspondientes aulas.

DÉCIMA TERCERA.- Se dote a todos los centros de reclusión de una biblioteca en forma, que deberá estar provista de los libros instructivos y recreativos suficientes, a fin de fomentar y cultivar en los internos el interés por la lectura y el conocimiento, como medio para alcanzar su reinserción social.

DÉCIMA CUARTA.- Se efectúen las adecuaciones necesarias para que las áreas que se utilizan para la visita íntima en cada uno de los centros de reclusión existentes en nuestro Estado, reúnan las condiciones mínimas de ventilación, iluminación, higiene, privacidad y espacio requeridos para ese fin, o bien, se dote de áreas específicas para dichas visitas.

DÉCIMA QUINTA.- Se destinen espacios específicos para la visita familiar en todos los penales de nuestra Entidad Federativa, los cuales deberán tener los servicios y mobiliario necesario, a fin de que no sea recibida dicha visita en los patios de los establecimientos, las celdas o dormitorios de los reclusos, lo que está terminantemente prohibido por la legislación de la materia.

DÉCIMA SEXTA.- Se impartan periódicamente cursos de capacitación en materia penitenciaria y sobre Derechos Humanos, al personal Directivo, Técnico, Administrativo, de Seguridad y Custodia, de todos los centros penitenciarios, a efecto de lograr su profesionalización, y conozcan perfectamente el fin perseguido por el sistema penitenciario, que es precisamente la reinserción social de los internos.

DÉCIMA SÉPTIMA.- Se elabore y difunda entre la población de los centros de reclusión, un instructivo que contenga detalladamente los derechos, deberes y el régimen de vida de la Institución, debiendo entregarse a cada interno procesado o sentenciado un ejemplar al momento de su ingreso.

DÉCIMA OCTAVA.- Se reglamente el procedimiento sumario a que se refiere el artículo 54 de la Ley de Ejecución de Sanciones Privativas y Medidas Restrictivas de Libertad para el Estado, relativa a la imposición de sanciones disciplinarias, a fin de que se garantice la observancia del principio de legalidad y seguridad jurídica que debe imperar en todo acto de autoridad, debiéndose girar mientras tanto a los responsables de los diferentes centros penitenciarios de la entidad, una circular mediante la cual se reitere el respeto que deberán observar al derecho de audiencia de los internos que sean sujetos de una sanción disciplinaria, permitiéndoseles hacer uso de ese derecho.

DÉCIMA NOVENA.- Se giren instrucciones a los Directores y Encargados de los centros penitenciarios de la Entidad, a efecto de que lleven a cabo con la periodicidad debida las sesiones de Consejo Técnico que ordena la Ley, a fin de tratar todos los asuntos de alcance general para la institución, así como el tratamiento individual de los internos; debiendo llevarse un registro de las actas levantadas.

VIGÉSIMA.- Se adopten en todos los reclusorios del Estado las medidas pertinentes, a fin de lograr una separación efectiva de los reclusos procesados de los sentenciados, atendiendo también a los demás criterios de clasificación establecidos en la Ley de Ejecución de Sanciones Privativas y Medidas Restrictivas de Libertad para el Estado de Oaxaca.

VIGÉSIMA PRIMERA.- Se giren instrucciones a la Dirección General de Ejecución de Sanciones y Medidas Sancionadoras, dependiente de esa Secretaría, a fin de que, inmediatamente, se de respuesta fundada y motivada a los planteamientos hechos por los internos en relación a los beneficios de liberación anticipada y que originaron los Cuadernos de Antecedentes a que se refiere la presente Recomendación.

VIGÉSIMA SEGUNDA.- Se implementen los programas necesarios, con la finalidad de dar atención integral a las personas adultas mayores que se encuentran recluidas en los diferentes centros penitenciarios del Estado, a efecto de garantizarles la estancia digna y segura a que tienen derecho.

VIGÉSIMA TERCERA.- Se proporcione a los internos que viven con VIH o SIDA una atención completa por lo que hace a los aspectos alimenticios, médicos y psicológicos, a fin de no violentar los derechos humanos de este grupo vulnerable; implementándose además los planes adecuados para prevenir la propagación de esta enfermedad entre los demás reclusos; así como para prevenir que los internos con este padecimiento sean discriminados y estigmatizados por el resto de la población penitenciaria.

VIGÉSIMA CUARTA.- Se implementen programas serios y completos de tratamiento a los internos adictos a alguna droga, que comprenda ayuda médica, psicológica o psiquiátrica especializada, medicamentos adecuados, seguimiento individual en relación a su evolución y orientación y ayuda psicológica para sus familiares.

VIGÉSIMA QUINTA.- Se adecuen las instalaciones penitenciarias a fin de que los internos con alguna capacidad diferente puedan manejarse de forma autónoma, segura e independiente, y de esta manera disfrutar de las mismas oportunidades que los demás reclusos.

VIGÉSIMA SEXTA.- Se trasladen a los internos con algún padecimiento mental al anexo psiquiátrico, o a alguna otra Institución acorde, para que se brinden las atenciones requeridas por este grupo vulnerable, debiéndose tomar en consideración los puntos de la Recomendación 8/2008 emitida por este Organismo y que ya fue comentada en el apartado correspondiente de este mismo documento.

VIGÉSIMA SÉPTIMA.- Se implementen programas integrales dirigidos a los indígenas recluidos en los centros penitenciarios de la Entidad, conducentes a garantizar e incrementar sus niveles de escolaridad, favoreciendo la educación bilingüe e intercultural, la alfabetización, la conclusión de la educación básica, la capacitación productiva y la educación media y superior; así como a asegurar el acceso efectivo a los servicios de salud, y propiciar su integración al desarrollo.


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